domingo, 3 de julio de 2011

Hay espacio para todos


Autor: Diana Cornejo

Esta es una obra de 10 capítulos. Lo que más me gustó es la forma inteligente de cómo sobreviven los chicos.
A continuación un breve resumen.

En esta historia, un adolescente se queda huérfano junto con sus 2 hermanas y está solo en el mundo. Pero, pensando en como retomar la vida, Manuel sale a pasear para aclarar su mente, en ese momento se encuentra con su amigo, Pablo. Éste último le dice que para sobrevivir, Manuel tendría que dejar la ciudad para ir a una casa que estaba abandonada y era de una chica llamada María, que descubrió otro amigo llamado José y quedarse a vivir allí.

Pablo tardó mucho en convencer a Manuel y a sus hermanas, Emilia y Rosita, para ir a esa casa abandonada que estaba en el campo; pero finalmente todos aceptaron.

La familia de Manuel y Pablo iban al campo por la playa, después de una larga caminata, los chicos se cansaron mucho, pero vieron una choza en el camino y encontraron a Martín, un pescador que les ofreció almorzar un rico pescado, les contó una historia y después les regaló un sombrero de paja a cada uno y otro pescado para el camino.

Después, en el campo, conocieron a una señora que trabajaba en una bodega, que se llamada Chabuca, donde dejaron a Emilia y a Rosita para ir a buscar a José. Cuando estaban a punto de tocar la puerta de su casa, lo encontraron junto con Chivillo, su perro; luego fueron a buscar la casa de María, y cerca del lugar, escucharon un grito desesperado, volvieron y encontraron a Chivillo peleando con un perro mucho más grande, con piedras espantaron al perro malo y calmaron a Rosita, que lloraba a mares.

Cuando por fin encontraron la casa de María, no era tan bonita como Pablo les había dicho. Emilia le dijo a José que volviera a su casa y que se quedara aquí desde mañana, José se fue a su casa y le dijo a su mamá que había obtenido un trabajo en la ciudad, entonces le dio dinero y le deseó suerte. Días después todo marchaba muy bien, Pablo y Manuel habían encontrado un peñón donde podían pescar, Pablo se ofreció como repartidor de panes a cambio de 10 panes diarios y algunas monedas, también se hizo amigo de una señora que se llamaba Malena que les regalaba un litro de leche diario y José cultivaba y cuidaba las plantas.

Un día Manuel y Pablo se despertaron tarde y encontraron "su" peñón ocupado, obviamente no les hizo gracia la invasión. Conversaron con el extraño y le dijeron que el lugar les pertenecía desde hace un mes. El extraño les dijo que no se preocuparan porque el solo estaba de paso. La presencia del sujeto los intimidó, no podían pescar tranquilamente, ni siquiera podían conversar; Manuel decidió hablar para demostrar su indiferencia ante el extraño, le dijo a Pablo que si Rosita seguía así de mal tenían que llevarla a la posta y sin que nadie lo pidiera, el extraño les preguntó que tenía Rosita, Manuel le dijo que estaba mal del estomago y que a cada rato vomitaba, el tipo les dijo que se llamaba Augusto y que si quería le podía preparar un plato que mejoraría el estado de Rosita. Pablo y Manuel aceptaron y cuando llegaron a la casa ya se habían hecho amigos. Augusto preparó su "poción", después de comprar muchas hierbas y verduras en la bodega y pronto Rosita mejoró.

Los niños lo convencieron de quedarse en la casa unos días y Augusto los ayudó con su "chacra" construyendo un sistema de irrigación. Pero un día José llegó de la panadería y vió una nota de Augusto que decía "Tengo que irme, pero voy a volver; espérenme". Los chicos se pusieron muy tristes y pensaron que Augusto no iba a volver, porque se había aburrido de estar con los chicos.

Los chicos extrañaban a Augusto desde el primer día, pero, una noche,Chivillo se escapa de la casa y corre moviendo la cola, luego, José también se emociona y sale corriendo diciendo: "Es María, María volvió". Entonces los chicos se apresuraron en saludarla, pero estaban preocupados por que finalmente ella no aceptara que los otros chicos se quedaran en su casa. María les dijo que se había ido porque cuando estaba trabajando, la atropelló un micro, la llevaron al hospital y no le dieron de alta hasta unas semanas después.María los aceptó sin problema, los cuidó y les hizo la vida más feliz.

Un día que José y Manuel iban a su peñón, recordando a Augusto, vieron a un hombre con mochila que estaba fumando a la orilla del mar. Manuel y Augusto corrieron a toda velocidad hacia el hombre, Augusto los vio y su cara se llenó de felicidad, ellos conversaron con Augusto tratando de retrasar la llegada a casa, porque creían que María no aceptaría la llegada de Augusto, pero finalmente tuvieron que ir, Augusto se dió cuenta de que algo en la casa había cambiado. Y cuando María y Augusto se vieron, Emilia propuso ir a la panadería para avisarle a José, cuando volvieron, los encontraron hablando muertos de la risa.

Todos se asustaron cuando, un día, María estaba colgando la ropa y se retorció en el suelo, Augusto se puso muy nervioso, fue a ayudarla y le pidió a Emilia que hirviera una gran olla de agua, y los futuros hombres se preguntaban cómo vendría lo que estaba en camino. Después de unas horas, Rosita estaba llorando a mares, porque Manuel le hizo pensar que ya no la iban a querer. Augusto la tranquilizó y la llevó junto a los niños al cuarto, donde María les dijo exhausta: ¡Chicos!, ¿les gusta mi nueva hijita?, su nombre es Flor.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

bien mmm

Anónimo dijo...

graciass !!! =D

Anónimo dijo...

GRACIAS ! =D